domingo, 28 de septiembre de 2014

Lukács según Jorge Larraín




El concepto de Ideología Vol. II (2008) Jorge Larraín. LOM Ediciones. Santiago de Chile.

Aunque la contribución general de Lukács al marxismo es altamente original, en lo que se refiere a la definición conceptual de la ideología, no fue mucho más allá de Lenin. Lo que es nuevo en la versión de Lukács es que el rol de la ideología en el proceso revolucionario adquiere una significación mucho mayor de la que nunca tuvo para Lenin (Influencia del historicismo alemán, Dilthey). 

En los años 1920 Lukács fue muy crítico de las fórmulas de Engels. En 1045, por el contrario, Lukács afirma que "es una tesis fundamental del materialismo dialéctico el que toda percepción del mundo exterior no es nada sino el reflejo de la realidad que existe independientemente de la conciencia, pensamiento, percepciones, etc. de los hombres". Lukács alteró sus primeras ideas para conformarse a la ortodoxia marxista-leninista. 

Lukács propone una distinción entre la "conciencia de clase psicológica" y la "conciencia de clase adscrita" del proletariado, lo que podría suponerse como una similitud a la formula leninista de conciencia espontanea expresada en el sindicalismo y la conciencia socialdemócrata, científica y socialista. Lukács dice que "buscaba significar lo mismo que Lenin".

Sea como fuere, no pueden haber muchas dudas de que la definición y uso del concepto ideología de Lukács siguen muy de cerca las tesis leninistas. Esto se puede ver a través de todo el desarrollo intelectual de Lukács, desde sus ensayos más tempranos hasta su ontología.

Tres periodos:
1) Ensayos tempranos sobre historia y conciencia de clase escritos en los años 1920
Uso neutral del término ideología. Ambos son aplicados igualmente a la burguesía y al proletariado, sin implicar una necesaria connotación negativa.
2) Prefacio a los escritos estéticos de Marx y Engels redactado en 1945
Lukács se refiere igualmente a las ideologías, incluyendo literatura y arte
Proletariado incorpora críticamente la herencia cultural del pasado.
3) Trabajo sobre el fundamento ontológico de la acción humana preparado para el congreso de filosofía ocurrido en Viena de 1968
Lo que el marxismo llama ideologías son las proposiciones teleológicas mediante las  cuales los seres humanos anticipan conscientemente los resultados de su trabajo en las sociedades divididas en clases. 

En ninguno de todos estos escritos, que abarcan sobre 50 años, hay indicación alguna de la supuesta determinación de Lukács de limitar el concepto de ideología a la idea de conciencia falsa. 

Lukács critica la ideología burguesa como falsa conciencia no porque es una ideología en sí misma, sino por el carácter inevitablemente limitado de los intereses burgueses que ella defiende. (...) "solo la ideología se interpone en el camino", Lukács se refiere a la burguesa, no a la ideología en general.
La revolución requiere de gente que se haya emancipado emocional e intelectualmente del sistema existente. 

El factor que determina si una ideología es falsa conciencia o verdadera es la posición estructural de la clase cuyos intereses esa ideología sirve. Es ciertamente posible que esta conciencia falsa pueda afectar la conciencia empíricamente dada del proletariado, pero no puede afectar su conciencia adscrita, la ideología socialista. 

Hacia una crítica de Lukács

Críticos de Lukács, como Poulantzas, sostienen que la teoría del autor falla en tres aspectos:

(1) Debilidad del historicismo. Relativiza la validez de las proposiciones teóricas generales. No puede establecer la existencia dentro de la ideología dominante de elementos pertenecientes a las ideologías de otras clases que no son dominantes. Entiende ideologías como si fueran placas de números llevadas en las espalda de los sujetos de clase. 

Esta acusación debe ser tomada con precaución. Me parece que hay más de un grado de verdad en la afirmación de que Lukács relativiza la validez de las proposiciones generales y desconfía de las ciencias naturales. Trata al M.H. como una teoría de la sociedad burguesa en primer lugar, y encuentra una gran dificultad metodológica para aplicar el M.H. a los periodos pre capitalistas. 

La ciencia al basarse en la especialización se atrapa en la inmediatez misma y no puede tener una visión del todo.  Como el dominio burgués es particularista, en favor de una minoría, toda conciencia de la totalidad es fatal porque conduce a la autodestrucción. Cuando la ciencia se aplica a la sociedad se torna un arma ideológica de la burguesía. 

En forma repetida Lukács afirma el carácter científico del marxismo. , aunque se puede discutir sobre el sentido que le dio a esa expresión. En la medida en que el proletariado es una clase universal y representa el interés general, gana al ser consciente de la totalidad y así su visión del mundo puede contar con la verdad como una de sus armas. Porque la subjetividad proletaria es universal, objetiva y por tanto científica. 

En el joven Lukács hacen su aparición las primeras semillas de una concepción que más adelante tratará a la ciencia como ideología. 

(2) Habría descuidado la importancia del aparato institucional burgués como el apoyo principal de la dominación ideológica burguesa. Todo sería emanaciones invisibles de la reificación de las mercancías.  Ausente de su análisis toda la superestructura  institucional del poder burgués. 

(3) Disminuyó el rol de la conciencia de clase obrera tal como era empíricamente dada dentro de condiciones inmediatas y concretas, desplazando así toda la importancia a la expresión consciente de los intereses de clase. 

(Finalmente Larraín critica todas estas críticas y propone otras criticas que se muestran a continuación).

Lukács sobreestima sistemáticamente el rol de la ideología y de la lucha ideológica en el proceso revolucionario. Crítica que acepta en su prólogo de 1967 a historia y conciencia de clase. Fracaso de la revolución húngara es atribuida a factores subjetivos. LA conciencia parece poseer la habilidad de producir efectos prácticos por sí misma. "Cuando el trabajador se conoce a sí mismo como una mercancía su conocimiento es práctico. Es decir, este conocimiento produce un cambio estructural objetivo en el objeto de conocimiento". "La reforma de la conciencia es el proceso revolucionario mismo". 

Parece proponer un nuevo tipo de determinismo. Las limitaciones y potencialidades de la conciencia no son explicadas por prácticas sociales sino que las limitaciones y potencialidades de la práctica son explicadas por la posibilidad objetiva de la conciencia que está estructuralmente determinada por la situación de clase. El rol de la práctica en la determinación de la ideología ha casi desaparecido.
Énfasis en la conciencia adscrita que preordena el inevitable y necesario camino de la revolución resulta en un nuevo determinismo. "La cuestión no es lo que el proletariado concibe como meta, sino lo que el proletariado es y lo que será forzado a realizar de acuerdo con su naturaleza". La sobrevaloración de la ideología es en definitiva transformada en la supremacía del partido".


sábado, 30 de agosto de 2014

Análisis cuantitativo marxista del sector industrial chileno - Sebastián Piñera (1972)





Introducción

-Se sugiere una metodología para darle contenido empírico a ciertas proposiciones básicas de la teoría económica marxista. Se señala la correspondencia que podría establecerse entre los conceptos teóricos marxistas y los conceptos estadísticos utilizados por las instituciones que recopilan la información estadística.

-Se pretende vincular algunos conceptos de la teoría económica marxista con los conceptos de la teoría económica neo-clásica pertinentes para facilitar estudios comparativos entre ambas teorías y poder distinguir más claramente sus diferencias y coincidencias. 


El método de la economía política - Karl Marx (En la Introducción a la crítica a la E.P.)





Cuando estudiamos un país determinado desde el punto de vista de la E.P., comenzamos por su población (...) que es base y sujeto de todo el acto social de la producción. Parece lo correcto comenzar por lo que hay de concreto y real en los datos. Pero, bien mirado, este método sería falso. La población es una abstracción si dejo de lado las clases de que se compone. (...) A su vez, son clases sin sentido si ignoro los elementos sobre los cuales reposan (trabajo asalariado, el capital, etc.). A su vez estos suponen otros elementos. Si comenzamos, pues, por la población, resultaría una representación caótica del todo. 

De lo concreto representado (la población como representada caóticamente), llegaría a abstracciones cada vez más sutiles, hasta alcanzar a las más simples determinaciones. Llegado a este punto, habría que volver a hacer el viaje a la inversa, hasta dar de nuevo con la población, pero esta vez no con una representación caótica de un todo, sino con una rica totalidad de determinaciones y relaciones diversas. 

Lo concreto es concreto, porque es la síntesis de muchas determinaciones, es decir, unidad de lo diverso. Por eso lo concreto aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, y no como punto de partida. 

La totalidad concreta, como totalidad de pensamiento, como un concreto de pensamiento, es, en realidad, un producto del pensar (...) es la elaboración de la percepción y la representación en conceptos. 

Aunque la categoría simple haya podido existir históricamente antes que la más concreta, no puede precisamente pertenecer en su pleno desarrollo, interno y externo, sino a formaciones sociales complejas (por el ejemplo el dinero), mientras que la categorías más concreta se hallaba plenamente desarrollada en una forma de sociedad menos avanzada. 

La sociedad burguesa es la organización histórica de la producción más desarrollada, mas diferenciada. Las categorías que expresan sus relaciones y permiten la compresión de su estructura, posibilitan al mismo tiempo, comprender las relaciones de producción de todas las formas de sociedad desaparecidas, sobre cuyas ruinas y elementos se halla edificada (...) la anatomía del hombre es la clave de la anatomía del mono. Lo que en las especies animales inferiores indica una forma superior, no puede, por el contrario, comprenderse sino cuando se conoce la forma superior. Pero no según el método de los economistas que borran todas las diferencias históricas y ven la forma burguesa en todas las formas de sociedad. 

La sociedad burguesa únicamente llegó a comprender la sociedad feudal, antigua, oriental, cuando la sociedad burguesa comenzó a criticarse a sí misma. (¿auto referencialidad?). 

El capital es la potencia económica de la sociedad burguesa que lo domina todo. No se comprende la renta de la tierra sin el capital, pero sí el capital sin la renta de la tierra.

Sería, pues, erróneo colocar las categorías económicas en el orden según el cual han tenido históricamente una acción determinante. (...) No se trata del lugar que las relaciones económicas ocupen históricamente en la sucesión de las diferentes formas de sociedad. (...) Se trata de su conexión orgánica en el interior de la sociedad burguesa moderna.

En primer lugar, las determinaciones generales abstractas, que pertenecen más o menos a todas las formas de sociedad, pero en el sentido expuesto anteriormente.

En segundo lugar, las categorías que constituyen la organización interior de la sociedad burguesa, y sobre las que reposan las clases fundamentales: capital, trabajo asalariado. Propiedad de la tierra. Sus relaciones recíprocas. Ciudad y campo. Las tres grandes clases sociales. El cambio entre éstas. Circulación. Crédito.

En tercer lugar, la sociedad burguesa comprendida bajo la forma de Estado. El Estado en sí. Las clases improductivas. Impuestos. Deudas del Estado. El crédito público. La población. Las colonias. Emigración.

En cuarto ligar. Relaciones internacionales de producción. División internacional del trabajo. Cambio internacional. Exportación e importación. Curso del cambio. 

En quinto lugar, el mercado mundial y las crisis. 

N.R.
Agosto, 2014

martes, 26 de agosto de 2014

Crítica de la teoría de la explotación: K. Marx - Bohm-Bawerk




1. Presentación de la teoría de Marx sobre el valor e interés

Las bases de su teoría de la explotación aparecen expuestas en el primer tomo, el único publicado en vida del autor. El contenido del tercer tomo de El Capital se halla en contradicción con el primero, y viceversa.

Marx parte de la tesis de que el valor de toda mercancía se determina exclusivamente por la cantidad de trabajo que cuesta producirla.

Mercancía (...) según el sentido que el da a la palabra, no debemos entender, evidentemente, todos los bienes económicos, sino solamente los productos del trabajo destinados al mercado (148).  La obra de Marx comienza con el "análisis de la mercancía" y por ende Bohm-Bawerk parte resumiendo la teoría del valor de Marx a partir de la mercancía, define las categorías de valor de uso y valor de cambio, define la "ley del valor" y finalmente dice que para Marx en el tomo I el valor es igual al precio.: "oscilaciones constantes de los precios del mercado... se compensan, se destruyen mutuamente y se reducen por sí mismas al precio medio como su ley intrínseca" (I, 151, nota 37. No encontré en mi edición esta cita). 

Sobre estas bases de su teoría del valor erige Marx en seguida la segunda parte de su edificio doctrinal, su famosa teoría de la plusvalía.  ¿De dónde proviene este incremento, este remanente sobre la cantidad de dinero originalmente desembolsada, al que Marx da el nombre de plusvalía? Mercancía cuyo valor de uso posee la peregrina cualidad de ser fuente de valor de cambio. Esta mercancía es la capacidad de trabajo o la fuerza de trabajo (154). 

El valor de la mercancía fuerza de trabajo se rige, como el de cualquier otra, por el tiempo de trabajo necesario para su reproducción, es decir, en este caso, por el tiempo de trabajo necesario para producir la cantidad de medios de vida necesarios para el sustento del obrero (155).

Según Marx, la plusvalía se deriva del hecho de que el capitalista hace al obrero trabajar una parte del día para él sin pagarle nada a cambio (Bohm-Bawerk distingue entre tiempo de trabajo necesario y tiempo de trabajo sobrante). 

2. Innovaciones de Marx con respecto a Rodbertus

El lector atento descubrirá en esta doctrina (la de Marx) todos los rasgos esenciales de la teoría del interés de Rodbertus. 

La más importante, entre las innovaciones introducidas por Marx, es, evidentemente, el esfuerzo por razonar la tesis de que todo valor tiene por fuente el trabajo. 

3. La autoridad de Adam Smith y Ricardo

En apoyo a esta teoría suelen invocarse autores como los del título. Y no sin razón, aunque tampoco con completa razón. 

Ricardo: valor de cambio de los bienes proviene de dos fuentes: de su rareza y de la cantidad de trabajo que cuesta obtenerlos. Bohm-Bawerk continua agregando elementos de la teoría del valor trabajo en Smith y Ricardo, para llegar a las conclusiones que se presentan en el siguiente parrafo.

Ninguno de los dos autores se "detienen a razonar en modo alguno este principio, sino que se limitan a afirmarlo como una verdad evidente". "Sientan sin razonamiento alguno, simplemente como un axioma, la tesis de que el trabajo es el principio del valor de los bienes; pero esta tesis no tiene nada de axiomática. Por consiguiente, quien desee mantener esta afirmación en pie deberá prescindir en absoluto de Smith y Ricardo como autoridades y buscar otros puntos de apoyo con existencia propia" (168). "Son poquísimos los representantes de la teoría del valor por el trabajo a quienes podemos eximir de éste reproche. Entre estos pocos se encuentra Carlos Marx" (169).

4. Análisis y crítica de la posición de Marx

Ante quien busque una fundamentación real de aquella tesis (el fundamento del valor es el trabajo) se abren por sí mismos dos caminos:

Cabe examinar las relaciones de cambio de las mercancías tal como nos las ofrece la experiencia para ver si en ellas se refleja una armonía empírica entre la magnitud del valor de cambio y el gasto de trabajo (primer camino). 

Cabe también analizar los motivos psicológicos que inducen a las gentes, de una parte, en sus operaciones de cambio y en la fijación de sus precios, y, de otra parte en su cooperación a los actos de producción, para ver si de la naturaleza de estos motivos pueden sacarse conclusiones sobre el modo típico de proceder de los hombres, llegando así, posiblemente, a establecer una relación entre los precios normalmente exigidos y abanados y la cantidad de trabajo necesaria para la producción de mercancías  (segundo camino).

Marx no abraza ninguno de estos dos métodos naturales de investigación. En vez de ello Marx sigue un tercer camino, un tanto extraño para una materia como la de que se trata: el camino de una prueba puramente lógica, de una deducción dialéctica, basada en la esencia del cambio (170). Se representa el cambio de dos mercancías bajo el signo de la igualdad, dedica que en las dos cosas cambiadas y, por tanto, equiparadas tiene que existir necesariamente "un algo común de la misma magnitud" (171).
Supuesto de igualdad entre objetos que se intercambian es poco moderno y realista. "Donde existe igualdad y equilibrio perfecto, no suele alterarse el estado de reposo imperante" (171). Los economistas modernos son unánimes en creer que la antigua concepción de la equivalencia de los valores cambiados entre sí no responde a la verdad (172). 

Marx limita de antemano el alcance de sus investigaciones sobre la esencia del valor de cambio a las mercancías, deslindando este concepto, sin definirlo cuidadosamente, de un modo más estrecho que el de bienes y limitándolo a los productos del trabajo, por oposición a los de la naturaleza (173). El algo común que busca Marx, que permite el intercambio, debiese buscarse no solamente entre los productos del trabajo, sino también entre los dones de la naturaleza, como son la tierra, etc., que también se intercambian. 

"La eliminación de los dones de la naturaleza es de todo punto injustificable, sobre todo si tenemos en cuenta que ciertos dones, por ejemplo, la tierra, figuran entre los objetos más importantes de la riqueza y del tráfico" (174). Marx "se cuida de no explicar al lector que su concepto de mercancía es más estrecho que el de bien dotado de valor de cambio en general" (175). Esto entra en contradicción con su conocida frase "la riqueza de las sociedades en las que impera en régimen capitalista de producción no es sino un inmenso arsenal de mercancías" ¿Dones naturales no formarían parte de esta riqueza?

"Si Marx (...) no hubiese limitado su horizonte visual a los productos del trabajo, y se hubiese preocupado de buscar también en los dones de la naturaleza el algo común que le preocupaba, habría tenido que llegar, necesariamente, a la conclusión de que ese algo común no era precisamente el trabajo" (178). 

No puede existir valor de cambio donde no existe valor de uso; hecho que el propio Marx se ve obligado a reconocer reiteradas veces. Por ende Bohm-Bawerk sostiene que "no se puede hacer abstracción, pura y simplemente, de esta cualidad (valor de uso). 

Si se prescinde del valor de uso de la materialidad de las mercancías -dice Marx- solo queda en pie una cualidad, la de ser productos del trabajo. ¿No les queda además, por ejemplo, otra cualidad común, la de su rareza en proporción a la demanda?

No creemos que este barullo dialéctico pudiera ser base y fuente de convicción ni siquiera para el propio Marx. Marx sigue un camino torcido y absurdo (185). 

Marx creía en su tesis como un fanático cree en un dogma (185). A sus lectores tenía la obligación de probarles su tesis. Y como no habría podido conseguirlo ni por la vía empírica ni por la de la argumentación psicológica-económica, se entregó a la especulación lógica-dialéctica, que era además la que mejor cuadraba a su espíritu, y se dedicó a pulir y pulir, con una sutileza verdaderamente admirable, sus conceptos y sus premisas hasta que el resultado preconcebido y deseado de antemano fue cobrando una forma exteriormente plausible (186). 

El análisis de los motivos psicológicos que actúan en el proceso de formación del valor de cambio conduce, en realidad, a un resultado muy distinto, habrá de ser expuesto por nosotros en nuestro estudio sobre el problema del interés[1] y, en rigor, el propio Marx lo reconoce en el tercer tomo de su obra, publicado después de su muerte.  

¿Y la prueba empírica? ¿Que demuestran los hechos? La experiencia demuestra que el valor de cambio solo tratándose de una clase de bienes, y con respecto a éstos sólo de un modo provisional, guarda relación con la cantidad de trabajo que cuesta producirlos (186-187). 

Reuniremos en grupos de excepciones que dentro del mundo económico se hallan, empíricamente, en contradicción con el principio de trabajo (187).
1) Todos los bienes raros que, por un obstáculo jurídico o de hecho, no pueden reproducirse o, al menos, no pueden reproducirse en cantidades ilimitadas.  
2) Bienes que son fruto del trabajo cualificado. Marx recurre al expediente de presentar el trabajo cualificado como un múltiplo del trabajo corriente.
3) Bienes por los que se percibe una remuneración anormalmente baja.
4) Bienes que por virtud de la oferta y la demanda, su valor de cambio se desplaza muchas veces por encima o por debajo de aquel nivel que correspondería a la cantidad de trabajo materializado en los bienes.
5) De dos bienes cuya producción cuesta exactamente la misma cantidad de trabajo social medio alcanza un valor de cambio mayor aquel que requiere, para ser producido, un anticipo mayor de trabajo anterior. 

Resumiendo (193): "Hay una parte muy considerable de bienes para los que no rige la pretendida ley de que el valor de los bienes depende de la cantidad de trabajo materializado en ellos: para los demás no rige tampoco ni de un modo exacto". 

"El coste de trabajo constituye un factor que ejerce considerable influencia sobre el valor de cambio de muchos bienes; pero no, no mucho menos, como la causa definitiva y concluyente común a todos los fenómenos del valor, sino simplemente como una causa intermedia de orden particular" (194). El coste del trabajo es una causa general, pero intermedia, del valor de los bienes (195).

5. El tercer volumen de "El Capital"

"Tal era el juicio a que habíamos llegado hace ya muchos años, en la primera edición de esta obra, acerca de la ley del valor-trabajo en general y, en particular, acerca de la fundamentación sobre que Marx se apoya" (197). 

Bohm-Bawerk resume la distinción de Marx entre capital constante y capital variable, y afirma que la masa de la plusvalía solo puede hallarse en magnitud directa con la parte variable del capital (198-199). Luego dice que "capitales iguales tienen necesariamente que producir una cantidad desigual de plusvalía si es distinta su composición (...) orgánica" (200).

Y sigue con que "los capitales en cuya composición predomina el capital variable tienen que rendir necesariamente una cuota de ganancia más alta que aquellos en cuya composición predomina el capital constante. Pero la experiencia enseña que, por virtud de la nivelación de las ganancias, a la larga los capitales arrojan cuotas iguales de ganancia, cualquiera que su C.O. sea. Surge, pues, un conflicto manifiesto entre la realidad tal como es y la realidad tal como debiera ser según la doctrina de Marx" (200).  CONFLICTO PENDIENTE A RESOLVER Y SOLO TRAZADO BREVEMENTE EN EL PRIMER VOLUMEN.

Por fin el volumen tercer vino a calmar la expectación de quienes querían ver cómo se las arreglaba Marx para escapar al fatal dilema.  Este volumen no soluciona el problema,  este abandona la doctrina sostenida en el primer volumen (201). Marx en el tercer volumen "reconoce expresamente que en la realidad, gracias a la acción de la competencia, las cuotas de ganancia de los capitales, cualquiera que si C.O. sea, se nivelan y tienen necesariamente que nivelarse sobre la base de una cuota igual de ganancia media" (201). Y reconoce a sí mismo que "una cuota igual de ganancia, cuando la C.O. de los capitales es desigual, solo es posible cuando las distintas mercancías se cambian entre sí, no en proporción a su valor determinado por el trabajo, sino en una proporción diferente, de tal modo que las mercancías en cuya producción intervienen capitales con un tanto por ciento mayor de capital constante (C.O. alta) se cambien por encima de su valor y, por el contrario (...)" (202).  Marx reconoce que "en la práctica la formación de precios sigue realmente este camino. 

En la vida real las mercancías no se cambian con arreglo a sus valores, sino con arreglo a sus precios de producción o, para decirlo con las palabras eufemísticas de Marx: "los valores se convierten en precios de producción". 

En el tomo I se ofrece al lector una necesidad lógica desarrollada partiendo de la esencia misma del cambio. Por el contrario en el volumen tercero se nos dice que las mercancías equiparadas por medio del cambio contienen, real y normalmente y, además, tienen necesariamente que contener cantidades desiguales de trabajo (204). 

"En el volumen tercero de su obra sigue sosteniendo que la ley del valor formulada en el tomo primero preside las relaciones reales del cambio de bienes y se impone grandes esfuerzos y recurre a no pocas sutilezas dialécticas para poner de manifiesto la vigencia de dicha ley" (204). Si nos fijamos en la totalidad de las ramas de producción, tenemos que la ley del valor se imponen como la tendencia dominante, para Marx. Los marxistas mantienen la ley en pie en toda su pureza con respecto al producto nacional tomado en su conjunto: "Unas mercancías encierran mucha plusvalía y otras poca, por lo cual las diferencias entre el valor y los precios de las distintas mercancías se compensan mutuamente" (III, p. 140).


[1] Astarita (s/f) resume y comenta la teoría subjetiva del valor de Bohm-Bawerk: "No puede hablarse de producción de valor pues el valor ni se produce ni puede producirse" (1986, p. 27). La producción solo genera bienes, que tienen valor a partir de la valoración de los consumidores. Valoración basada a su vez en la utilidad y rareza relativa de esos bienes. Rechaza la misma idea de que el capital, entendido como medio de producción, genere valor, o plus valor (rechaza teorías de la productividad del capital). El interés para Bohm-Bawerk se origina por razones tres razones subjetivas combinadas: 1) Preferencia de los bienes presentes por sobre los futuros. 2) La gente tiende a subestimar el futuro, por deficiencias de imaginación. y 3) Los bienes presentes tienen una superioridad técnica por sobre los futuros.